Nueva estrategia de control biológico de la podredumbre de la uva

Candida_sake_IMG03Investigadores del IRTA y la Universitat Politècnica de València (UPV) han obtenido una nueva formulación, en forma de granulado dispersable en agua (WG), para el control biológico del cultivo de la uva. Diluido en agua y pulverizado sobre las plantas, genera un film comestible y totalmente inocuo sobre estos cultivos, protegiéndolos de la podredumbre por Botrytis cinerea, una de las causas más importantes de deterioro y pérdidas en el sector vitícola. Parte de este trabajo ha sido publicado recientemente en la revista Biological Control y ha obtenido financiación del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias) y del FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional).

La base del nuevo producto es la levadura Candida sake CPA-1, un agente de biocontrol aislado y desarrollado por el IRTA y la Universitat de Lleida y que ya había mostrado anteriormente su efectividad en el control de las principales enfermedades de poscosecha de fruta de pepita, y cuyo uso constituye una de las alternativas de mayor interés frente a los fungicidas químicos. Los estudios coordinados de los investigadores de la UPV (expertos en recubrimientos) y del IRTA (expertos en biocontrol y en producción y formulación de microorganismos), han permitido desarrollar nuevas formulaciones de este microorganismo para garantizar su máxima eficacia, durabilidad y resistencia una vez se aplica sobre el soporte vegetal. Entre los productos utilizados para la obtención de las dispersiones con las que formar los recubrimientos, los más eficaces han sido el almidón de patata pregelatinizado y el caseinato sódico.

“Una vez aplicado sobre el cultivo, el film que se genera permite fijar el microorganismo sobre la planta, de forma que es más capaz de resistir lluvias, y otros factores climáticos adversos”, apunta Amparo Chiralt, investigadora del Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universitat Politècnica de València. Además, “al sobrevivir mejor en condiciones de campo, se espera que la efectividad del agente de biocontrol mejore y se obtenga un control más eficaz de la enfermedad y una disminución de las podredumbres y las pérdidas”, explica Neus Teixidó, responsable de esta investigación en el IRTA.

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